Romper La Matrix

Editorial ·

El desfile que ocupó siete esquinas

Crónica de la primera edición: una pasarela que cruzó las sendas peatonales del centro de Córdoba, sin pedir permiso.

Una figura avanza por la calle con un traje de púas blancas y una cola estampada que arrastra.

A las cuatro de la tarde del sábado, la esquina de la Fuente del Perdón dejó de ser un lugar de paso. Les modelxs empezaron a aparecer desde la Diagonal General Eugenio Garzón y cruzaron, de a una, las sendas peatonales que rodean la fuente. El semáforo marcaba el ritmo.

Las calles también son nuestras.

No hubo escenario ni vallas. Hubo siete esquinas, una DJ en la escalinata y gente que había salido a hacer las compras y se quedó mirando.

Público de pie y sentado en sillas plegables mira el desfile.
El público que no había venido a ver un desfile.

Las prendas venían de diez marcas cordobesas que trabajan con lo que otros descartan. Varias de las personas que desfilaron llevaban, además, un cartel escrito a mano: el nombre de la marca que vestían, o una consigna.

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